EL DIFÍCIL CAMINO DEL REGRESO
Ir es fácil. Ir es tentador, aventurero y desafiante. Pero cuando ese “ir” es en dirección equivocada por cobardía, por rebeldía, o por arrogancia, tarde o temprano surge la necesidad de volver para reiniciar todo, ahora con más experiencia. Sin embargo, en ese “ir” fuimos construyendo vínculos (algunos no deseados), dejando marcas dolorosas (en los otros y en nosotros) y ni siquiera fuimos cuidadosos en ir marcando con migajas la senda recorrida para después saber cómo retornar. En este punto el corazón parece querer estallar y no disponemos de una varita mágica para que, en un “abracadabra” todo vuelva a ser como antes. Ya fuimos, ya experimentamos vivencias esperadas y no esperadas, los vínculos y construcciones ya están ahí, mirándonos mientras nos recuerdan qué fue (si es que lo sabemos) lo que nos condujo hacia aquellos caminos. Ahora se trata de encontrar el modo de volver al punto de inicio, a aquello que éramos pero que, para aquel entonces no nos conformaba. Aho...