LAS TORMENTAS DE LA VIDA
¿Quién no ha tenido que experimentar la voracidad de una tormenta que lo arrastra todo, que intimida con su fuerza, que paraliza hasta al más valiente de los hombres? Así son también las tormentas de la vida. Fuertes, arrasadoras, temerarias, sin un mínimo de consideración por nadie: hombre o mujer, ricos o pobres, blancos o de color. Nadie logra escapar de ellas. Y durante ese lapso de tiempo que quizás no sea extenso pero que se vivencia como el más amplio que existe, creemos que lo perdemos todo, que ya nada importa, que la oscuridad nos envolverá por siempre. Sin embargo, cuando finalmente la tempestad decide despedirse dejando atrás un sinnúmero de consecuencias que alarman y mortifican, sale el sol. El cielo se manifiesta absolutamente despejado y la tranquilidad que se percibe sorprende hasta al más descuidado. Asimismo nos pasa en la vida. Las tormentas que experimentamos en nuestro existir igualmente sirven para purificar nuestra idea de la reali...